Me voy a marear

10.12.2016

Si sufres un problema significativo de ansiedad sabrás de lo que te hablo: estás en la calle o en un sitio concurrido y aparece esa inquietud, ese agobio, esa sensación de que te falta el aire y, casi inevitablemente:

si no salgo de aquí me voy a marear

Nuestro mayor temor parece confirmarse a medida que transcurre el tiempo y permanecemos en ese lugar. 

Pero... ¿qué está pasando realmente? ¿estás siendo capaz de valorar la situación con claridad?

Seguramente ni te has dado cuenta de cómo ha sido, pero ya sabías que te iba a ocurrir y ¡zas! un pequeño cambio en el ritmo cardíaco, una leve sensación de inquietud, un temblor, una sensación de opresión en el pecho y todo se precipita sobre ti.


La anticipación negativa sobre lo que va a ocurrir favorece una hipervigilancia extrema de todo lo que ocurre fisiológicamente en nuestro cuerpo y, con ello, cualquier cambio se interpreta de forma catastrófica como confirmación de nuestro peor temor.

Finalmente, el elemento esencial de todo el proceso: ¡la respiración! La respiración suele pasar desapercibida y, sin embargo, tiene un papel esencial a la hora de amplificar la sintomatología. ¡Y también a la hora de manejar la ansiedad! 

Durante todo el proceso anterior de anticipación e hipervigilancia seguramente te pasó desapercibido que tu respiración se había vuelto rápida y superficial. A medida que lo hacía estabas provocando una hiperoxigenación y obligando a tu corazón a que latiese más rápido para distribuir todo el oxígeno que estás metiendo en tus pulmones. Ese exceso de oxígeno estaba provocando tu sensación de mareo al llegar a tu cerebro. Y, lo peor de todo es que mientras tu cuerpo intenta que dejes de meter oxígeno tan rápido, tú sientes que te falta el aire.

Por tanto, para abordar este fenómeno tan común es necesario que tengas en cuenta tres factores:


(1) que estás haciendo una anticipación negativa de lo que va a ocurrir

(2) que ésta favorece una hipervigilancia extrema para reconocer cualquier síntoma como amenazante y

(3) que has perdido el control de tu respiración.

Un abordaje psicológico adecuado te permitirá controlar estos tres factores para superar tu ansiedad en esos momentos.

A largo plazo, este proceso tiende a cronificarse y supone que las personas eviten ciertas situaciones restringiendo paulatinamente su vida a los lugares "seguros" y destruyendo su autoestima y confianza al tener la sensación de que no tienen ningún control sobre su sintomatología ansiosa.

Si esto te ocurre y quieres que te ayudemos a superarlo consúltanos sin compromiso.